Los que hayan leído un poco sobre la realidad de este gigante asiático, que amenaza seriamente a Estados Unidos como nueva potencia mundial, saben que los grandes contrastes caracterizan la sociedad actual.
Desde la apertura de finales de la década del 80 el desarrollo acelerado de la economía china ha convertido a ese país en un territorio muy apetecido por las grandes transnacionales. Hacía allá se han desplazado casi todas, por no ser tan absoluto, las más reconocidas marcas de renombre mundial.
Sin embargo, eso también ha representado un aumento de la desigualdad social. Sin ser ni remotamente un especialista de la realidad china, durante mi estancia por allá apenas fui un observador de los contrastes que aún se experimenta entre las ciudades industrializadas y el campo.
El 8 de noviembre de 2007 visité una de las fábricas de automóviles radicadas en la provincia de Gansu. Sus producciones salían de la fábrica con la marca GEELY estampada en sus brillantes terminados. Disímiles colores y diseños se agolpaban en las interminables filas de autos acomodados en las afueras de las instalaciones en espera de su traslado definitivo. Las grandes naves, montadas con capital privado, diseñaban y montaban este tipo de vehículos que en ese momento era el más económico del mercado.
Los trabajadores de la instalación gozaban de determinados beneficios debido a las utilidades que generaba la alta producción. Parte de los ingresos había sido destinado a la reconstrucción capital de la villa en la que habitaban los trabajadores. Puede apreciarse, en las imágenes que acompañan a este artículo, la terminación de las viviendas tanto en exteriores como interiores.
- En la casa del líder de la villa
Ese mismo día en horas de la tarde la visita se realiza a una comunidad en las afueras de la ciudad. Como principal destino una de las villas rurales de menores ingresos en el condado. Las deterioradas instalaciones en que se desarrollaban las actividades docentes y las escasas condiciones materiales de que disponían no afectaban en nada la alegría de los pequeños y el deseo de sus maestros de buscar alternativas para cumplir con los programas académicos. Los delegados no dudamos en dejarles a los niños una donación importante.
Esa jornada todos, grandes y chicos, jugamos y corrimos por los alrededores de la escuela. No había espacio para la tristeza ni la falta de recursos materiales. Así es cuando nos acercamos a quienes no piensan en grande y no les interesa el dinero como lamentablemente ocurre con muchas personas en China y también en la Cuba de hoy. Contra esos seguimos combatiendo porque ni el dinero ni la fama deben nublarle los sentimientos a nadie.
Otras paradas de este viaje GRATIS a China las puede encontrar en: Visitando China







Luis Ernesto Ruiz Martínez.














Doy fe que todo lo que cuentas en este correo es así, viví por dos Años en el gigante asiático y realmente hay cosas que impartan, sobre todo la capacidad que tienen para rediseñarse y ajustarse a los nuevos tiempos, aunque realmente hay cosas que dejan mucho que desear en cuanto a la salud, que no es gratis y si no pagas te mueres, eso es para cualquiera sea chino o no.
Saludos
Alejandro Cruz
mira mi socio,china sera potencia cuando mas de la mitad de los chinos que todavia viven en cuevas y en la miseria tengan por lo menos la mitad de lo que tiene un norteamericano promedio,asi que deja ya de inventarte historias del icrt en tu cabeza
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