
El moderador amenaza al Yoha (en ese momento lo llamó por su nombre y me puso en alerta): ¡Yohandry, si te sigues riendo de Lagarde te vas de la sala!
En medio de las excelentes discusiones que se generaron me llegó la primera de las “visiones” de que en aquel espacio se destaparía la “caja de pandora”. Alguien paso a mi lado y me alertó: “ponte en alerta que dicen que @Yohandry8787 está aquí”. El aviso podría pasar inadvertido para cualquiera que no acceda a las redes sociales y visite frecuentemente los blogs editados desde esta isla del Caribe.
Como no había llevado laptop alguna al encuentro, por la simple razón de no tenerla (¿elemental, verdad?), tenía que compartirme entre la sala de debates y la de navegación para poder mantener informados a mis seguidores de twitter. Eso me permitía observar fácilmente a todos los presentes dentro y fuera de la sala XX Aniversario de la Universidad de Matanzas.
Lo que encontré no podía ser solo para mi disfrute, así que he decidido revelar lo que descubrí. Sé que este puede ser el último post que publique pero “Vale la Pena”.
Mientras intervenía Harold Cárdenas (blog La Joven Cuba) vino el primero de los despistes. Alguien al verme cargar la cámara escondió de inmediato su rostro. Luego supe que realmente estaba tratando de que no le quitaran una de las pocas PC de escritorio que estaban en la Sala.
De inmediato cambié de estrategia y acudí a “agentes encubiertos” que asumieron la “misión” de “atrapar al criminal” que se había colado de incógnito entre los asistentes. Mientras @LaPolillaCubana nos hablaba el inquieto “flashazo” descubrió el instante en que al final de la sala, lugar bastante discreto y propicio para el camuflaje, se cubría el rostro detrás de su flamante equipamiento.
Otro fiasco. Al correr al lugar para hacer un “close-up” y ganarme la merecida gratitud de miles de internautas comprobé desanimado que se trataba de la rápida jugada de un bloguero para darle una mordida al pan con jamón que había guardado de la merienda.
Toda persona que se esconde busca emplear estrategias de desinformación y fue lo que hizo Yohandry cuando envió uno de sus secuaces para tratar de alejarme de él. Seguro estaba cerca. A continuación les muestro instantáneas que muestran mis siguientes dos candidatos:

El sospechoso, según la fuente enviada por el Yoha, era el de las rayitas. Ya el otro fue una vez “confundido”. Su identificación oficial dice: soy una @chiringadecuba que vuela bien alto…

El de la camisa blanca no era. A este le dicen La Joven Cuba y trataba de llamar a otro colega para buscar aliados. El de las rayas (me dejé llevar por la pista de que Yohandry es fan a las rayas) se pintaba solo.
Con este último parecía acercarme cada vez más. Traté de no levantar sospechas y calmar mi entusiasmo. Me acerqué sigilosamente hasta ver qué estaba observando en la pantalla del ordenador y me asombró lo que encontré:
Mi alegría era incontrolable. Había descubierto por fin al bloguero que más deseaban identificar en toda Cuba y más allá. Me imaginé con miles de visitas diarias buscando en mi blog los detalles del descubrimiento del siglo. Y nada. Se me acercó uno de mis “agentes” y me dijo con tono misterioso: “Ese no es. Fíjate que está concentrado en el pollo y lo de Yohandry es el picadillo de soya”. Y tenía razón.
Para tratar de “comprobar” la estrategia de YF en el #BlogazoxCuba me conecté al chat de Facebook y traté de hacerle morder el anzuelo con algunas “jugadas infalibles” del manual del “Agente 007”. La conversación fue algo larga, así que solo les muestro algunos mensajes reveladores:
Esta última fue la frase que me dio la pista final. En la merienda alguien se acercó para preguntarme si yo era el de Visión desde Cuba y fue muy insistente con el tema de si mi visión alcanzaba para saber si habría caldosa en la comida. Ni Kike, ni Marina (populares personajes que en Las Tunas hicieron famosa su deliciosa preparación llamada caldosa) sospecharían que esa sería la clave. Aunque se empeña en autonombrarse “industrialista” Yohandry es tunero y pocos dudarían.
No era posible tanta coincidencia. Una gorra, pullover azul y una mini-laptop para no levantar sospechas. Recordé al pasaje de la merienda y corrí raudo a captar con ¿mi cámara? el rostro del sospechoso. Ya no busquen más que se acabó el secreto del bloguero “oficialista”.
Señoras y señores, le presento a Yohandry Fontana:







Luis Ernesto Ruiz Martínez.














La verdad que este bloguero tiene armas contra cualquier ataque… ya me tiró los “tanques”… Les juro que la foto estaba bien cuando la subí. Tres personas lograron verle el rostro a Yohandry. Ahora tendrán que caerle atrás para que les cuenten…
Excelente el trabajo de detective en el evento, por tanto deberán llamarte también el Sherlock Holmes del blogazo.
Felicidades por el trabajo
Chama te la comiste con esta crónica reportada o lo ue sea, pero está buena
Muy bueno esto, mi amigo. Me he reido cantidad…
Claro Sherlock, pero el anonimato es muy atractivo, sobre todo si sabes que hay quienes se aguan los hígados especulando disparates a costa del misterio del bloguero que los mantiene en jaque.
Ese no es el, te puso un anzuelo para que mordieras. Estaba en la sala pero no lo pudiste identificar. La información que él tiene no se maneja desde las Tunas ni mucho menos acceso tan fluido a internet, eso sin mencionar el dominio .com de su blog.
Yohandry no mantiene en jaque a nadie, solo repite la misma muela de los medios oficiales. En realidad, su sito, que era un oasis de tolerancia en medio de la intolerancia de todos los blogueros “independientes” oficiales, se ha vuelto aburrido y monotono desde que comenzo a censurar todos los comentarios. Ya muy pocos le visitan.
Yohandry es una creacion del MININT para contrarrestar a Yoani Sanchez, y por eso tiene recursos que otros blogueros oficiales no tienen, asi como acceso a noticias directas de los organos de inteligencia, algo que los demas no tienen. Como no tiene personalidad propia, necesita esconderse en el anonimato, esa es la simple verdad.
No se como quienes predican el valor y el hablar siempre la verdad rien la gracia de un profesional de la propaganda que se esconde de todos para no ser identificado.