Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. La obra de Aquiles Nazoa ha sido durante varios años llevada a escena por diferentes grupos aficionados al teatro de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Holguín.
Parte de mi vida estudiantil y los primeros años de actividad laboral transcurrieron estrechamente ligados a la labor de Extensión Universitaria. Mucho aprendí de excelentes personas que amaron al arte por encima de cualquier limitación y mantuvieron una vida cultural envidiable durante varios años. Son nombres imprescindibles los de Carlos Jesús García, Onelio Escalona, Eduardo Cintras y Milton Reyes que siempre fue una especie de ángel que a fuerza de talento y voluntad se ganó en merecido espacio.
Hoy he recordado parte del repertorio que el excelente Grupo de teatro “Girón” (ganador de múltiples premios en Festivales de Aficionados) llevó a escena. La “Placetilla del Sauce”, uno de los espacios en que se han presentado varias generaciones de artistas, fue la siguiente parada en esta ruta seguida por los visitantes que llegaron a mi universidad con motivo de la constitución de la Cátedra “Aquiles Nazoa”.
Estudiantes de cuarto año de teatro esperaban dispuestos a compartir una picaresca versión de “Adán y Eva” escrita por el escritor venezolano. La bíblica historia de la creación fue recreada con la gracia latina y con excelentes ejecuciones por los estudiantes-artistas. El Embajador de la República Bolivariana de Venezuela reía ampliamente con las innovaciones que se le agregaron al simpático texto. Ni Adán, ni Eva pudieron resistirse a la tentación de comer de la jugosa manzana.
Lo hicieron ambos y el resultado todos los conocemos. En esta versión el pobre Adán holguinero tuvo que ceder su costilla a base de serrucho y hasta recibió un soberano escobazo de su prometida. Ya oficializada su “eterna relación” y ante la mirada cómplice de todos los presentes y como testigo principal a Edgardo Ramírez comenzó el deseado “toca toca” en señal de feliz unión.
En la obra, que fue montada como parte de un ejercicio final de semestre, se recrean varios pasajes que demuestran que Aquiles Nazoa sentía respeto por la diversidad sexual. El Embajador felicitó a los actores y les reconoció asumir la obra con respeto y profesionalidad. Agregó que quienes no reciban este texto y sean capaces de comprenderlo pueden malinterpretar la intención del autor.
No sería este el único encuentro con parejas conocidas por todos. A escasos metros de allí otro escenario improvisado aguardaba al público para mostrarles fragmentos de una de las obras que más disfruté interpretadas por el grupo “Girón”. Con su vestuario de ocasión ya se disponían a comenzar la actuación dos enamorados con peculiares diferencias. Ella una joven trigueña de acomodada familia llamada Julieta, él un robusto negrito que responde al nombre de Romeo. Comenzaban a disfrutarse brevemente de los enredos propios de “los amantes de Verona”.
Así pongo pausa a este recorrido con el acompañamiento del Gran Aquiles, el escritor venezolano al rendimos homenaje. Ya se acerca el momento cumbre en que se cierra el convite del amor y el arte como vías para el disfrute perdurable.



Luis Ernesto Ruiz Martínez.













