Por La disidente. Dentro y fuera del país, existe toda una expectativa, porque terminen de darse los cambios en la política migratoria de Cuba, cuyas regulaciones hoy datan desde los primeros de años de Revolución. Han pasado 52 años y aún todavía no se había pensado hasta hace tres años, cuando el Presidente de Cuba Raúl Castro hizo una valoración atinada y pública de este asunto.
Pero hasta hoy no existe ningún indicio, ni se ha filtrado por fuentes oficiales qué está pasando o qué pasará en los próximos meses, según un anuncio reciente de Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea nacional del Poder Popular al abordar el tema.
La verdad es que todavía el proyecto está por ver, o si ya está confirmado. Los cubanos de dentro y fuera del país, andan en una nebulosa de cómo serán esas “medidas profundas” y cuál será su contenido, para acabar de una vez con una serie de trámites burocráticos y limitaciones, que impiden una salida y entrada a la isla con fluidez y sin tantos reparos morosos.
Es cierto que Cuba es una Isla, asediada constantemente por los enemigos del Norte, pero el mundo ha cambiado y Cuba debe reinsertarse en esos cambios, que la vida impone para hacerle más fácil la vida a sus ciudadanos. Y no hay dudas, nuestro país está más que preparado para “cerrarle” el maletín, a quienes traigan males equivocados dentro sus compartimientos.
Unos dos millones de cubanos y sus descendientes viven fuera de la isla, muchos de ellos en Estados Unidos. La ley migratoria cubana actual no reconoce la doble nacionalidad. Uno de cada 10 cubanos tiene familiares en el exterior, otros reciben invitaciones para convenios de trabajo, otros con más posibilidades quieren conocer o visitar países del área o distintas latitudes, sin embargo los trámites son tan engorros, tan difíciles con frecuencia, que hay que recuperar fuerzas una y otra vez para llegar al final de un largo camino de papeleos y pago excesivo en divisas.
Con la entrada de cubanos a la Isla pasa lo mismo. Desde el extranjero no son pocos los que se quejan y no entienden cómo es posible, si no han perdido su ciudanía; si nacieron aquí y siguen siendo cubanos, tienen que recorrer los mismos trámites engorrosos, que sufren los de adentro, y aún más.
También nos resiente una gran verdad. La mayoría de los cubanos desconocemos totalmente muchas disposiciones migratorias que no son públicas por lo que los cubanos nunca saben si el funcionario que les niega el permiso de salida actúa dentro de la ley o está violando las normativas vigentes. Consultados algunos Juristas, aseguraron que en sus estudios muy poco o casi nada se estudia de esta asignatura.
Por tanto el desconocimiento es real. Y solo chocan con algunas verdades, aquellos que por diferentes causas deben viajar o quieren salir definitivamente del país, por razones económicas u otras. Pero van a ciegas.
En diciembre de 2011 Raúl Castro, dijo que su Gobierno introducirá cambios “paulatinos” en la política migratoria, bajando las expectativas sobre una inminente reforma que acabaría con décadas de restricciones de viajes para los cubanos.
De ese pronunciamiento hace ya casi seis meses, sin contar la primera que hizo alusión al asunto hace casi tres años. Sin embargo hasta ahora, todavía no tenemos, ni la más mínima idea de cómo marchan los análisis ni de cuando se emprenderá la mudanza de una política migratoria ya muy vieja, por una más nueva para Cuba.
(Tomado del blog ladisidente)


Luis Ernesto Ruiz Martínez.













