Millones de cubanos estamos convocados a elegir mañana en las urnas a compatriotas que nos representarán en los órganos de gobierno de toda la isla. Las elecciones de delegados a las asambleas municipales del Poder Popular tendrán este domingo su primera vuelta, con la segunda prevista una semana después en aquellas circunscripciones donde ningún candidato alcance más de la mitad de los votos válidos emitidos.
Estos comicios son considerados un soporte de la democracia en la isla, a partir de que los aspirantes a concejales salieron de la nominación en reuniones en los barrios cubanos, y constituyen además cantera para las asambleas provinciales y el Parlamento. A propósito de la cita en las urnas, Prensa Latina comartió con sus algunas estas cifras relacionadas con las mismas:
- Están convocados unos ocho millones 500 mil cubanos, cantidad similar a la de los anteriores comicios, en sintonía con el comportamiento demográfico en la isla.
- Votarán por primera vez más de 200 mil jóvenes.
- Funcionarán 29 mil 585 colegios electorales, para un promedio de 287 electores por colegio.
- Fueron nominados por sus vecinos 32 mil 183 candidatos a concejales.
- Los candidatos escogidos en casi 51 mil reuniones vecinales en todo el país tienen la siguiente composición: Un 34,3 por ciento corresponde a mujeres y el 65,7 a hombres; Un 19,2 por ciento son jóvenes, mientras un 42 son negros y mestizos. Poco más de la mitad de los nominados tienen nivel medio superior y un 38,8 superior.
- Serán electos 14 mil 573 delegados (concejales) a las 168 asambleas municipales del Poder Popular.
- Unos 200 mil ciudadanos de diversas edades y sectores de la sociedad actuarán como autoridades electorales, de ellas 120 mil 400 en las mesas habilitadas para el sufragio.
- Miles de estudiantes de las enseñanzas primaria y secundaria custodiarán las urnas, una de las particularidades del sistema electoral cubano.
Les aseguro que junto a mi familia estaré desde bien temprano en el Colegio Electoral # 3 de mi Circunscripción. Ya les contaré.
(Con información de Prensa Latina. Foto: Roberto Suárez-Cuba en Fotos)



Luis Ernesto Ruiz Martínez.














Lo que publicaste todo es verdad.
¡PERO!
Los resultados prácticos demuestran que hay falta de OPERATIVIDAD en los resultados de las gestiones. Eso indica que lo orientado por Marx, Engels y Lenin es la forma correcta de de estructurar el aparato del Estado en la Nueva Sociedad, yo creía que había hablado contigo sobre ello, pero, no importa, los argumentos te los recorto y pego.
Tomando la experiencia de la Comuna de París, de 1871, Marx destacó que “la Comuna era, no una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, que dictaba leyes y al mismo tiempo las ejecutaba”, fin de la cita.
Lenin en su libro “El Estado y la Revolución”, demolió a Kautsky al aclarar que “…la democracia proletaria, que toma inmediatamente medidas para cortar de raíz el burocratismo y que estará en condiciones de llevar estas medidas hasta el fin, hasta la completa destrucción del burocratismo, hasta la implantación completa de la democracia para el pueblo”. Y nos exhorta, en esta obra práctica, a “ampliar la democracia y desarraigar el burocratismo. Aprendamos de los comuneros la intrepidez revolucionaria, veamos en sus medidas prácticas en ESBOZO de las medidas prácticas urgentes e inmediatamente aplicables, y entonces, siguiendo este camino, llegaremos a la destrucción completa del burocratismo”.
Para enfrentar la solapada acción de la burocracia, una vez tomado el poder por el proletariado, Lenin orientó por “Pravda”, el 20 de abril de 1917, “…la estructuración de toda la administración del estado, desde abajo, por las propias masas, la participación efectiva de éstas en toda la vida del estado, su papel activo en la dirección. (…) “…no “implantándolo” desde arriba, sino elevando a las grandes masas de proletarios y semiproletarios hasta el arte de gobernar el estado y de disponer de TODO el poder.”
Por ello, la Cuba de hoy es la prueba de que Karl Marx tuvo la razón al decir que “la revolución es ininterrumpida”, por lo cual, en cada etapa histórica se alcanzó lo que permitió el límite histórico social específico… Dolorosas experiencias demuestran lo caro que han pagado muchos pueblos del mundo el no respetar, y cumplir esta verdad objetiva.
La importancia medular del tema hizo que Lenin precisara”, en julio de 1919, en su obra “Una Gran Iniciativa la más perfecta DEFINICIÓN de lo que son LAS CLASES SOCIALES, al aclarar: “ las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que en su mayor parte las leyes refrendan y fortalecen), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo de percibir y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social”.
El 10 de junio del 2002, en un plebiscito popular sin precedentes, y el 12 del propio mes, en actos y marchas por todo el país, fue ratificado el contenido socialista de nuestra Constitución, la que en su Artículo 1, destaca que “Cuba es un Estado de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos…”, esta aclaración medular: DE TRABAJADORES, deja sin cabida a los explotadores y demás parásitos que los apoyan.
Especificando en el Artículo 3 que “la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado”. Y para que no quepa la menor duda, seguidamente esclarece: “Ese poder es ejercido directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan…” Haciendo realidad la frase de Fidel de que nuestra Revolución es “del pueblo, con el pueblo y para el pueblo”.
“Que cada cual aporte según su capacidad, y reciba según la cantidad y calidad de su trabajo” fue orientado por Marx, en la Crítica al Programa de Gotha, para que se inscribiera en las banderas de las primeras etapas de la FES Comunista. Y para que se fuera fiel a ello, salario nominal y salario real debían estar equiparados, para evitar una demagogia burocrática oportunista. El Che caracterizó y destacó el modo operandi y vivendi de ese proceder, cuando señaló que: “Contrarrevolucionario es todo aquel que lucha contra la Revolución, pero también es contrarrevolucionario el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después viola el racionamiento, que después tiene lo que no tiene el pueblo y lo ostenta o no lo ostenta, pero lo tiene. Ese es un contrarrevolucionario, a ese sí que hay que denunciarlo enseguida. Y el que utilice sus influencias buenas o malas para su provecho personal o de sus amistades es un contrarrevolucionario y hay que perseguirlo, pero con saña, perseguirlo y aniquilarlo”.
Los que así actúan son malos ejemplos que destruyen, desde adentro, el trabajo educativo que se hace para que el factor subjetivo pase a ser el transformador de la sociedad, no los instintos animales y mezquinos.
Lo argumentado hasta aquí permite establecer un orden de prioridades para determinar lo que denominó Lenin “el (o los) eslabón fundamental de la cadena de acontecimientos”:
1°- GOBIERNO POR EL PUEBLO y no a nombre del pueblo, el gran aporte de la Comuna de París de 1871, según Marx, Engels y Lenin.
2°- DISTRIBUCIÓN CON ARREGLO AL TRABAJO, pero, ¡a rajatabla!, para que se cumpla el principio bíblico y marxista de que “el que no trabaje que no coma”. Que no quiere decir desamparar al desamparado, sino, cortarle las garras al LADRÓN.
Para que no siga la situación de que a un propuesto y electo por el pueblo la Ley prevé su revocabilidad en cualquier momento, mientras que, para que a un gerente, director, funcionario o ministro ineficiente, o que demuestra irrespeto a que es el pueblo el dueño y que, hasta descuida los bienes a su custodio, cuesta Dios y ayuda para que sea sustituido.
Las esencias argumentales que se vienen esgrimiendo por los afectados tienen que ver, fundamentalmente, con los “derechos” sobre la distribución de los fondos comunitarios, las riquezas producidas social y socialistamente. Cuestiones que Marx esclareció, desde el inicio de su proyecto de la Formación Económica Social Comunista, en sus dos etapas iniciales, Período de Tránsito y Socialismo, cuando explica en su Crítica al Programa de Gotha, las múltiples causas que hacen que el proletariado salga de la vieja sociedad burguesa con muchas diferencias entre ellos, y señala que “…ante hombres desiguales, la distribución tiene que ser desigual, y para que sea justa debe tener un solo medidor, el trabajo”. Dejando esclarecido que “…el derecho no puede estar por encima del grado de desarrollo económico alcanzado por la sociedad y la cultura por este generado”.
Es una verdad objetiva que “el trabajo es la fuente de todo valor”.
También lo es que el hombre es un animal que se diferenció de los demás por trabajar comunitariamente en la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales, constituyendo la condición natural del hombre, su esencia como ser social.
Y verdad objetiva lo es, también, que el trabajo, manual e intelectual, es la práctica como criterio valorativo de la verdad. Lo que no niega que también por la lógica, más aun la lógica dialéctica, se puede arribar a la verdad objetiva, a esa que cuando la negamos o la violamos nos machaca despiadadamente.
¿Cómo pudo surgir la aberración de que se pueda vivir sin trabajar en una sociedad de trabajadores? ¡Simple!, violando los más elementales principios de la ética comunista, por el tecnocratismo y la burocratización; por la desvinculación con las masas; por el uso con sentido pequeño burgués del ejercicio de la autocrítica y la crítica en el seno del sujeto de dirección de la sociedad socialista, que a diferencia del de la vieja sociedad burguesa, está formado por la interrelación del Partido, el Estado y las organizaciones de masas y sociales, ¡sin ningún divorcio entre ellos!
Sujeto de dirección que hace realidad lo planteado por Lenin, en su obra “Cartas desde Lejos”, el que “…los elementos pobres y explotados de la población (…) tomen directamente en sus manos los organismos del poder del estado y formen ellos mismos las instituciones de ese poder”, especificando que, “…un poder que se apoya directamente en la conquista del mismo por vía revolucionaria, en la iniciativa directa de las masas del pueblo desde abajo y no en la ley promulgada por el poder centralizado del estado”, como también publicó Lenin en “Acerca de la dualidad de poder”, en Pravda n.28, del 9 de abril de 1917.
En el artículo “El papel y las tareas de los sindicatos en la nueva política económica”, publicado en Pravda el 17 de enero de 1922, Lenin aclaraba que “Mientras existan las clases, la lucha entre estas es inevitable. Durante el período de transición del capitalismo al socialismo es inevitable la existencia de las clases” (…) “Por eso tanto el Partido Comunista como el poder soviético, lo mismo que los sindicatos, deben reconocer sin rodeos la existencia de la lucha económica y su inevitabilidad…”
Por ello orientó a la prensa revolucionaria cumplir el papel de “andamio alrededor de la obra”. Para lo cual en su artículo “Cómo deben ser nuestros periódicos”, publicado en Pravda el 20 de septiembre de 1918, preguntaba: “…¿Acaso la lucha de clases en la época de transición del capitalismo al socialismo no consiste en proteger los intereses de la clase obrera de la actividad de esos puñados, grupos, capas de obreros que se aferran a las tradiciones (costumbres) del capitalismo y adoptan ante el Poder soviético la misma actitud de antes: trabajar para ‘él’ lo menos y lo peor posible, y obtener de ‘él’ la mayor cantidad de dinero?” (…) “¿Cuántos hemos encontrado, a cuántos hemos desenmascarado, a cuántos de ellos hemos puesto en la picota?”, criticando orientó, “La prensa calla al respecto. Y cuando escribe, lo hace al estilo de los burócratas y funcionarios, no como debe hacerlo la prensa revolucionaria, un órgano de la dictadura de una clase, cuya función es demostrar con hechos que la resistencia de los capitalistas y los parásitos que conservan sus costumbres será suprimida con mano de hierro”.
Es imperioso destacar que esto lo orientó en los momentos en que la naciente Revolución soviética era atacada por todas sus fronteras por las tropas del imperialismo internacional, y enfrentaba una guerra civil interna.
El Maestro nos aclaró que “la palabra no se ha hecho para encubrir la verdad, sino para decirla”. Y Maceo nos enseñó que “los derechos no se mendigan, se conquistan con el filo del machete”. Estoy, convencido de la diferencia entre Patria y burocracia. Defendiendo “…principios al precio que sea necesario”, y estas situaciones que se vienen anecdotizando, por los detractores de Cuba, tan magistralmente, pero, tan poco educativamente, he tenido que pagarlo al precio de ser separado de las filas de ¡MI! Partido.
Espiro haberme hecho entender.